
“¿Qué música les gusta a tus padres?”, me pregunta Alexander mientras nos esforzamos por mantenernos “hyper” con la conversación y el café ya helado para no estrellarnos contra uno de esos enormes trailers que atraviesan como lagartos letales las carreteras de esta parte de la Florida. Viajamos hacia Miami para recoger a mis amados progenitores y el GPS da órdenes implacables que yo obedezco con absoluto regocijo. Alexander se hace una idea sentimental de las personas a través de sus gustos musicales. Alexander quiere comprender a mis padres. Yo también. Estoy en la edad en que solo deseo comprender, atender, querer a mis padres. La vieja adolescencia es ya un punto fosforescente en el retrovisor.
Sin embargo, doy una desordenada respuesta amateur: “música de los sesenta, setenta, Los Beatles, Los Bee Gees, Sui Generis, Mocedades, Sandro… y claro Los Iracundos, Tina Turner, Litto Nebia, Nino Bravo, José Luis Perales, Quique Villanueva, Julio Iglesias, Aznavour, pero luego La joven guardia, Los Gatos, El puma, Paloma San Basilio, Los Bulldogs, y…”. Alex se queda en silencio hipnotizado por los ojos de gato que a su vez resplandecen en la sinuosidad de la carretera. Intenta descifrar la fauna que le he listado. “Tus papis eran unos beatniks”, concluye finalmente Alex. Yo nunca los había visto así. A uno le cuesta pensar y aceptar que la juventud de los padres pudo haber sido auténticamente más intensa que la propia, más arriesgada, más involuntariamente joven.
Un flash de infancia me “rasguña” el alma: Mamá con sus fantásticos zuecos de amarrarse en el tobillo y un abrigo de piel de segunda mano hasta la rodilla que una vez yo me atreví a usar. Papá con su barba “izquierdosa” y los pantalones de botapié ancho. Tengo cuatro años y escuchamos una canción de Miguel Gallardo –“Hoy tengo ganas de ti”─ en una grabadora Panasonic que papá era capaz de proteger con su propia vida. Cuando la grabadora envejeció, los chulupis hicieron su casa en esas misteriosas entrañas; la interferencia de sus antenitas asquerosas se fundió con esa suerte de efectos especiales que la máquina aprendió a gruñir y yo igual heredé orgullosa la Panasonic. La música de mis padres también me llega y me acuna y me identifica, y una nostalgia ajena, vergonzosa, me hace volcar la mirada hacia las coquetas melenas de las palmeras, para que Alex no me vea los ojos.
Llegamos al aeropuerto al filo de la navaja y los veo a través del cristal de International Arrivals con su persistente juventud de pareja que atraviesa rauda la vida. Mamá con un color de pelo muy bien logrado, papá con sus interesantes canas y su invencible ética. Y yo corro, corro hacia mis beatniks favoritos.
Que bella cronica Gio. Escrita desde el amor, algo muy dificil de lograr. Aunque no pude pasar el sabado, le mando mis saludos y mejores deseos a toda la familia.
ReplyDeleteun gran abrazo desde "Playa Albina",
G
G querido,
ReplyDeleteGracias por la visita. Este es un fin de año muy especial, una prueba de que la vida tiene su propia dinámica y por suerte no hay nada que se pueda hacer contra eso. Un beso grande!
Lindo, bellos los papas, un saludo Gio
ReplyDeleteGracias, Juan Felipe!
ReplyDeleteEspero que nos veamos pronto. Vuelve a tu GNV!
Qué hermoso Gio. He escuchado tantas otras cosas de esos "beatniks" que leer este relato me hace pensar en una mujer y escritora reconciliada con la vida y el ser humano. Precioso.
ReplyDeleteTe esperamos por julio...
Hola, Giovanna
ReplyDeleteMi nombre es Alexis Gómez, soy periodista de la BBC de Londres. Actualmente, estamos preparando un artículo especial sobre "Los 25 mejores secretos mejores guardados de América Latina" que la Feria del Libro de Guadalajara de México impulsa. Me gustaría poder comunicarme contigo para platicarte sobre el artículo. Tienes algún teléfono donde podamos contactarte.
Apreciaríamos tu pronta contestación
Te envió un cordial saludo
Alexis Gómez
BBC de Londres
Tel. de la oficina en México: 55148462
Correo: Alexisga21@gmai.com
Alexis, te he escrito a lo que supongo es tu gmail (faltaba la L). Confirma, por favor.
ReplyDeleteAbrazos.
es cierto uno no se hace a la idea de que los padres pudieron haber tenido una juventud mas dicharachera que uno mismo.... esas buenas almas, hechando humos y fakeando en los pastitos.... que pues...
ReplyDeleteUn saludo Giovanna... q rico leerte
ReplyDeleteGracias! He tenido el blog en stand by por más de un año, pero voy a retomarlo pronto.
ReplyDeleteHola Giovana, recibe saludos cordiales, busco una dirección electrónica tuya a donde escribirte ya que quisiéramos invitarte a un Encuentro de Escritores que se lleva a cabo en la ciudad de Monterrey, NL. México. mi email es renaterdz@gmail.com
ReplyDeleteagradeceré tu respuesta.
Renata Rodríguez
Renata,
ReplyDeleteTe escribí a tu correo. Hablamos pronto. Saludos!