Thursday, September 17, 2009

Hija de Saturno


En realidad, hoy es mi cumple. El querido Terra y la compañera Jefta me felicitaron hace ya varios días porque leyeron apurados un mensaje mío en el que les hablaba de la importancia de la primavera; confundieron “mes” con “día” (siempre hay que leer la letra chica) y escribieron correos preciosos en los que los signos de admiración son verdaderas joyas. Me dio cosa decirles que todavía me quedaba una semana de tener 36, de modo que me guardé sus caricias, sus bienaventuranzas, su íntima comprensión de lo que significa pertenecer a una generación que comienza a envejecer.

Aparte de esa buena onda, el primer regalo que recibí es un poema que Emma descubrió en alguna parte, le pertenece a Paula Oyarzábal.

Loca estaría si dejara este bosque al que he llegado,
suelto en su naturaleza expandiéndose, sin haber comprendido
lo reversible de las cosas. Me iría y borracha de ese vino
volvería a los jardines donde las patas abiertas de mi madre
soltaron este huevo al alcance de lo que había, y lo que había era
la borrasca de los vientos. Si recordara dónde está Funkdango
migraría para recibir sobrevivientes y haría de ellos mariposas inmortales.


El segundo regalo me lo envió Pepo Paz directamente desde Madrid, es virtual y se lo desempaqueta aquí:

http://www.revistadeletras.net/ninas-y-detectives-de-giovanna-rivero/

El tercero fue un “te amo” profundísimo de Irene y un “voy a intentar no ir a reforzamiento” de Alejandro.

El cuarto, una llamada telefónica de mi amigo Wolfango Montes, directamente desde Pelotas, Brasil. Desea que algún día yo tenga mucho dinero. “Es necesario, es vital el dinero”.

El quinto, una llamada apurada, diurna, de A. Desea que yo sea feliz.

Y lo demás un desgranarse de deseos hermosos, perversos, sucios, cómplices, amistosos, entrañables, cordiales, por cumplir, de oficina, de facebook, de agenda electrónica, de organigrama, de pactos antiguos, de marcas dolorosas, cicatriciales, deseos nostálgicos, deseos imposibles, deseos a punto de… Porque regalar deseos (y en ocasiones su cumplimiento) es comprometerse con el destino.

Yo, por supuesto, hace tiempo que estoy comprometida a muerte con mi destino.

8 comments:

  1. Osa Salvaje, su destino está echado con las mejores cartas!!! Que venga un gran ciclo de amor, literatura, éxitos, amistad y grandes proyectos.

    Un beso con pacto de sangre,

    Andrea

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  2. Felicidades!! poco original de mi parte, pero muy sentido, que la vida se te abra con fuerza mujer!!

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  3. Gracias, amada Jefta. Voy a guardar profundamente tu voz de Cassandra.

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  4. Sí, que se abra, que muestre su enigma... Gracias!!!

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  5. Estaba a punto de escribirte una e-mail, pero prefiero gritártelo en este delicioso espacio que has creado aquí, Gio..... y que vengan más años felices y prósperos y muchos de esos bichos que te gustan tanto te sigan permitiendo contarnos historias maravillosas!!!!

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  6. Gracias por el grito, anabelísima, y que vengan todos esos años.

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